
I
Hoy mami salió para la unidad
sanitaria muy temprano en la mañana. Mis hermanas y yo nos quedamos haciendo
oficio en la casa. A mi me tocó barrer los patios...
¿Qué es eso? ¡Dos esmeraldas!
Josefa va a tener unos ojos hermosos. No se los voy a enseñar a Claribel, si no
va a empezar a llorar y voy a tener que dárselos para que se calle...
Mis hermanas ya terminaron el
oficio—¡Juguemos a la casita!—dice
Miriam
--¡No he terminado mi
muñequita!—Les grité. Necesito más vástago. —Lalo, córteme otro pedazo—Le pedí
a mi hermano mayor.
—Pero ya le corté.
—¡Necesito más!
—Bueno, pero por hoy ya está
bueno.—Gritó Lalo.
Ya terminé mi muñeca que es la
más linda de todas.
—¡Miren, la mía es la más linda porque
tiene ojos de esmeralda!
—¿Esmeraldas? Deje de estar
inventando, entonces la mía no tiene pelo de elote, si no de oro! ¡Jajajaja!
Que güila más babosa, esos son un par de vidrios.
Mis hermanas mayores se están
riendo de mi, pero no me importa, porque Josefa es la mejor de todas. Ojalá me
dure mucho...
II
Mami no ha llegado, salió sola y
se fue caminando hasta el centro.
Rina está haciendo unas
tortillas. Me encantan las tortillas de ella con un poquito de manteca. Yo quisiera
dos, pero Rina dice que hay que dejarle a todos y que a los hombres les toca
dos porque ellos comen más... Yo tengo hambre de dos... Por dicha solo hay dos
hombres y medio en la casa. El medio es mi hermanito Chico que tiene 1 año.
Me gusta comerme la tortilla en
la línea del tren que está detrás de la casa. A mami no le gusta que haga eso
porque le da miedo que venga el tren. Ella no se da cuenta que ya yo soy una
chiquita grande... Hasta cuido a mis dos hermanitos menores.
¡Uy! Ahí viene el tren.
—¡ Güila, venga para acá!—Dice
Mireya.
Pero no me voy hasta saludar a
mis amigos del tren.
III
Que raro, ya suena la chicharra y
mami no ha venido...
--Papi, ¿y mami?
—Ahorita viene, Anais, venga y le
cuento el cuento de la mona.
—¡Síííí!
Mis hermanos y yo nos sentamos en
el corredor para oir el cuento de mi papá. Me da miedo, pero me gusta. Por lo
menos no duermo sola, Rina me acompaña.
Antes que termine la historia
aparece mi mamá. —¡Mamiiiiii!—Trae otra hermanita.
—¡Ya somos 25!
–¡Ay chiquilla, no sea exagerada.
Somos diez hijos!
IV
Mi hermanita nueva me cae muy
bien, porque no grita como Claribel y es tan chiquitica que parece una muñeca.
Es más linda que Josefa, la de los ojos verdes.
Bueno, me cae bien, solo que como
ahora duerme con mis papás, pasaron a Chico con Rina y conmigo. Eso sí, ahora
en las noches frías, que son poquitas aquí en Mastate, tengo menos frío porque
papi nos trajo unos sacos que le regalaron en la feria, uno para cada uno, para
que no peliemos.
Quiero mucho a mis hermanitos,
pero ojalá que ya mi mamá no vaya a traer más bebés a la unidad sanitaria. Aquí
siempre hay hambre de dos tortillas.
A mita.
