sábado, 19 de julio de 2014

Esclava en libertad

Ella es libre
Diego y yo. Frida Khalo. 1949
o al menos eso le gusta pensar.
Han sido muchas las canciones ahogadas en su nombre,
por ser la cabrona que desmanteló a los más ingenuas corazones
que lucharon por saciar el fuego entre sus piernas
y desenredar los nudos de su pasado.
Es esa infeliz que ha decidido dejar de serlo,
a pesar de vos,
a pesar de ellos,
jurándose la prohibición a ningún apego.
Es esa que con su inquietante risa
aparenta estar siempre bien
porque decidió que con su tristeza será totalmente egoísta.
Pero ella ha amado tanto.
Está llena de primeras veces
porque se hizo adicta a los amaneceres.
Prefiere estar sola que ceder en algo
porque su calor es de todos y de nadie.
Vos fuiste uno de ellos,
que compartiendo el mismo cuarto, viviste su ausencia.
A pesar de esto, en tus noches a solas,
tu memoria su nombre reclama
añorando eso que a medias te daba.
A ella, la que te tiene aquí,
a ella la quién no es presa del tiempo,
de vos,
ni de nada,
esclava de su libertad;
a ella no sé si agradecerle. 

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