sábado, 19 de julio de 2014

Niña buena

Mirá que tu tiempo te he dado para que aprendás a vivir sin mi.
Aún no sabés cómo me veo con otro de la mano,
cómo me veo con otro tomándome por la cintura,
cómo se ven mis labios contra los de alguien más.
Tampoco sabés como me veo escuchando muy interesada las historias de otro
que poco se parece a vos,
otro que de la misma forma se interese por mis días.
Vos en cambio, te paseás con ella delante mío,
la llevás a los lugares donde guardamos un beso,
una confidencia, una lágrima, una promesa.
Vos no tenés pena en presentarla con nuestros amigos,
en llevarla a conocer a tus padres,
en mostrarle todo lo que amás,
todo lo que amabas hacer conmigo.
La joven de la perla. Johannes Vermer. 1665
No, la soledad para vos nunca ha sido bienvenida,
así que huyendo de ella,
sin la menor consideración y sin darle tregua al tiempo,
te buscaste a otra muy parecida a mi.
He sido una niña buena,
que te abrazaba en sueños para que lograras dormir,
incluso para que encontraras a alguien que te hiciera feliz,
pero que pronto…
Que pronto parecés haberte enamorado,
eso sí que no.
Es tiempo de ser una niña mala.
No mostraré más misericordia con quien se ha vengado de mi
solamente por haberlo amado,
con quien no es capaz de perdonar a quien se cansó de caminar a su lado.
Es tiempo de ser una niña mala
y hacer con otro lo que mejor hacíamos juntos,
bailar un bolero olvidando a quiénes miran,
solo que esta vez, entre esos que miran

tendrás que estar vos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario